Parte 1
A quien no le ha pasado, entra en el metro una señora o una joven con una bolsa que parece costal, el metro está algo apretado y ella por más que la aplasten no soltará su bolsa y claro no está dispuesta a ponerla sobre el piso para que estorbe menos! No se le vaya a ensuciar su linda bolsísima, no no no, luego para lavarla cómo le hace?
O la típica chavita que carga con toda la estética en su bolsa. Amm haré un recuento para que se den una idea: rímel, maquillaje en polvo, maquillaje liquido, corrector de ojeras, labial, gloss, enchinador de pestañas, pinzas para depilar, delineador de ojos (dos, diferente color), delineador de labios (dos, diferente color), estuche de sombras de la temporada, rubor, cepillo para el cabello, peine (son diferentes no?), liguitas para el cabello, pinza extra grande para el cabello (para la hora de la maquillada), crema facial, crema corporal, aceite de alguna cosa extraña para el brillo del cabello, desmaquillante (no entiento para qué!? Si se están maquillando no?), obviamente espejo entre otros tantos… puff si fueron muchas cosas! Imagínense llevar todo eso en la mano!! Que bueno que usan bolsa jaja.
También está “la enfermera”. Es la que siempre trae en su bolsa: aspirinas, algodón, alcohol, pastillas para los cólicos, para malestar estomacal, curitas, vendas, cotonetes, cepillo de dientes, pasta de dientes, y demás medicamentos que a fin de cuentas usa una vez al año o algo así! Y créanme que si existen estas mujeres!
Hay veces que hasta entre nosotras criticamos el uso de la bolsa y eso casi siempre se da en el caso “bolsazo y sin darse cuenta”. Cuantas veces no te has encontrado con otra mujer que lleva su bolsa, acá bien orgullosa, y al darse la vuelta junto a ti, zaz! Te da un bolsazo que te manda a… otro lado, con maldiciones en tu linda boca sobre la bolsa de la divina señora.
Después viene el caso “hombre vs bolsa”, o sea: lo que piensan los hombres de la dichosa bolsa. Pongamos un ejemplo: está el novio esperando en la casa de la novia para ir a la boda de la prima Chencha, porque siempre tienen que esperar a que la bella fémina termine de arreglarse. Cuando por fin sale la mujer (con un retraso de media hora) se luce, casi casi en pasarela, y el joven caballero la apresura a lo que ella responde “Voy por mi bolsa y nos vamos”… Inmediatamente el joven caballero se convierte en el wey desesperado porque sabe lo que significa ir por la bolsa: buscar el rímel y el gloss para el retoque durante la fiesta, revisar toda la recamara una vez más por si olvida algo para echarlo en la bolsa, etc. en fin, media hora más. Y este es solo un ejemplo de toda una batalla entre el hombre y la bolsa.
El caso de “La Desnutrida” se da por lo general en las bolsas de las niñas más pequeñas, o en las que (como yo) no cargan ni maquillaje ni botiquín, sino lo esencial como llaves, celular y cartera. Es la desnutrida porque casi no lleva cosas, pero apuesto lo que sea que si no lleváramos la bolsa el mundo no sería el mismo jaja.
En fin, estos son algunos comentarios sobre “La Bolsa”. A continuación la Parte 2, atentos jóvenes!